Las cuatro nobles verdades



Las cuatro nobles verdades
1-. En la vida siempre habrá sufrimiento: Todo desapego de lo placentero, produce sufrimiento, el dolor, la desesperación, la enfermedad, la vejez, la muerte y los placeres sensuales, son sufrimientos.
2-. Al sufrimiento lo origina la sed o el deseo: el sufrir se genera por el ansia de llegar a ser, el ansia generado por lo placeres, los sentido,etc. Y esto se traduce en la ignorancia del no iluminado.
3-. El sufrimiento cesa cuando se extingue la causa: El sufrimiento cesa con el abandono de el ansia. Se deben conocer los procesos considerados como ignorantes y abandonarlos.
4-. Existen caminos para el fin del sufrimiento: los métodos que propuso Buda son intemporales, y son los caminos de la meditación, para beneficiar el cuerpo, la mente y el habla.

Los cuatro grandes votos del Boddhisatva
Por numerosos que sean los seres sensibles
hago el voto de salvarlos a todos.
Por numerosas que sean las pasiones,
hago el voto de vencerlas todas.
Por numerosos que sean los dharmas,
hago el voto de adquirirlos todos.
Por perfecta que sea la Vía del Buda,
hago el voto de realizarla.

El cuarto voto es la generación de la bodhicitta. Para actualizarlo, necesitamos el apoyo de los tres primeros. Por lo tanto, el primer gran voto es liberar a todos y cada uno de los innumerables seres sintientes porque sentimos su sufrimiento en el saṃsāra— la existencia cíclica — como nuestro. Esta gran compasión conduce al segundo gran voto, erradicar nuestras incontables impurezas y las de todos los demás cultivando la sabiduría que reconoce la naturaleza última. Esto nos lleva al tercer gran voto, cultivar un sinnúmero de enfoques, realizaciones y medios hábiles.
Los sabios mantienen estos cuatros votos en su mente, pensamiento tras pensamiento, de modo que no hay un momento en el que no estén presentes, no se sienten intimidados por su vastedad. 
Sus mentes se enfocan en el despertar completo de todos los seres sintientes, y están dispuestos a hacer todo lo necesario para llevarlo a cabo.

A nivel social a veces se producen auténticos linchamientos mediáticos, que refuerzan la idea de que está bien criticar, aunque no conozcamos a la persona, sus motivos y ni siquiera tengamos la certeza de que actuó mal.
Al juzgar al otro pretendemos colocarnos por encima, asegurándonos de que somos «mejores» pero en ciertos casos, alejarse de algunas personas es lo único que podemos hacer para preservar nuestro equilibrio emocional. Sin embargo, antes de apresurarnos a criticar a los demás y expulsarlos de nuestra vida con la etiqueta de “tóxicos”, sería conveniente tomarnos el tiempo para intentar ayudarles.

Sentir compasión por una persona vulnerable o que está sufriendo es una respuesta natural,  porque nuestro cerebro está «programado» para ello. 
Perdonar a quien se ha equivocado y tenderle la mano para ayudarle a cambiar es mucho más complicado porque exige un acto consciente en el que debemos ser capaces de ponernos en el lugar de la otra persona. Este acto demanda un gran esfuerzo y también una gran confianza en uno mismo.

La iluminación no es un descubrimiento intelectual sino un estado del ser en otras palabras un estado de la mente y el cuerpo. 

Es un estado de momentánea unificación con el mundo, en el cual las interpretaciones dualisticas caen por su propio peso y la calidad real de las cosas emerge por si sola. 
 

El cuento zen de Budai

Se cuenta que Budai, el monje alegre y caminante, viajaba por pueblos y calles repartiendo dulces y juguetes a los niños, llevando siempre consigo su gran saco de tela.

Un día, mientras caminaba:

👉 Un monje se acercó y le preguntó:
¿Cuál es el significado del Zen?

Budai simplemente dejaba caer su saco al suelo y permaneció en silencio.

Intrigado, el monje volvió a preguntar:
¿Cómo se realiza (o se vive) el Zen?

Entonces Budai tomó de nuevo su saco y continuó su camino sin decir nada más.


🪶 ¿Qué significa este cuento?

Este relato, aunque breve, es un kōan zen (una historia o diálogo que no se entiende con lógica común pero que abre la mente a una comprensión directa de la realidad).

🔹 La acción de Budai no es solo literal —tirar y recoger el saco— sino simbólica:

  • Dejar el saco caído representa soltar nuestros conceptos, prejuicios y búsquedas intelectuales cuando preguntamos por la verdad o el camino espiritual.

  • Recogerlo y seguir caminando muestra que el Zen se vive de forma práctica y cotidiana, no con explicaciones teóricas.

La respuesta de Budai nos invita a vivir y experimentar la realidad tal como es, sin aferrarnos a explicaciones racionales o a ideas preconcebidas del significado espiritual.


Este tipo de cuentos no solo narra un episodio de la vida legendaria de Budai, sino que también ofrece una lección esencial del Zen: la realización espiritual no se verbaliza, se vive.

 


 

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